
Habemus Papam: la influencia como recurso que es moneda y puntos al mismo tiempo, y el cónclave que puede terminar en cualquier ronda
Habemus Papam es un juego de negociación y deducción de Francisco Gradaille para 3-6 jugadores: cada facción tiene un perfil público de candidato a apoyar y una agenda oculta que puede contradecirlo. La influencia cumple una doble función —pagar cartas e influir el voto— y también son los puntos de victoria. Gastarla para ganar da puntos; conservarla es poder
Puntuación Final
/ 10 puntos
Habemus Papam llegó al mercado en un momento que la editorial Salt & Pepper Games no pudo prever: el cónclave real de 2025, convocado tras el fallecimiento de Francisco, se desarrolló mientras el juego completaba su campaña de Gamefound. La editorial respondió con buen humor confirmando que el diseñador Francisco Gradaille no tuvo nada que ver con los eventos de Roma. La coincidencia, sin embargo, generó una visibilidad orgánica que pocas campañas de juegos de mesa consiguen: Habemus Papam entró en las noticias generales como curiosidad cultural y llegó a tiendas con una expectativa mayor de la habitual para un juego de tamaño medio de producción propia.
El juego tiene méritos propios más allá de la coincidencia histórica. Diseñado por Francisco Gradaille —autor de Onoda— con arte de Jasper Rietman, es un juego de negociación con agenda oculta donde el recurso central cumple una función doble que genera una tensión táctica genuina. Disponible en castellano con stock activo en Turol Games, Ludonauta y Santuario Games.
La influencia como recurso de doble función
El corazón del sistema de Habemus Papam es un recurso único: la influencia. Esa influencia cumple dos funciones simultáneas y contradictorias. Por un lado, es la moneda de pago para jugar las cartas más poderosas del mazo de cada facción —cartas que manipulan la votación, desacreditan candidatos rivales, forjan alianzas o filtran agendas ocultas. Por otro, la influencia acumulada al final de la partida determina quién gana.
Esa dualidad —gastar influencia da poder de acción ahora, conservarla da puntos al final— es la tensión táctica central del sistema. Un jugador que gasta mucha influencia controlando el cónclave puede dominar las votaciones pero llegar al final de la partida con menos puntos que un jugador que ha actuado con más contención. La calibración correcta entre cuánta influencia gastar para asegurar el candidato correcto y cuánta conservar para ganar al final es la habilidad fundamental del sistema.
La influencia se genera al final de cada ronda impulsando candidatos con amplio respaldo: si el candidato que apoya tu facción recibe votos de otros jugadores además de los propios, la bonificación de influencia es mayor que si solo has votado tú por él. Esa mecánica de ingresos crea un incentivo para forjar coaliciones genuinas —necesitas que otros voten con contigo para maximizar tus ingresos— y un espacio para el engaño, porque convencer a alguien de que apoye tu candidato cuando en realidad favorece a su agenda oculta en lugar de a la tuya es el movimiento más rentable del juego.
El perfil público y la agenda oculta
Cada facción de cardenales tiene dos capas de identidad: un perfil público y una agenda oculta. El perfil público es el candidato ideal que esa facción declara abiertamente apoyar, con cuatro dimensiones visibles para todos los jugadores —postura frente a la iglesia, edad, personalidad y origen geográfico. Esas cuatro dimensiones no son arbitrarias: los candidatos disponibles en cada partida tienen combinaciones distintas de esas características, y el perfil público de cada facción alineará bien con unos candidatos y mal con otros.
La agenda oculta es un objetivo secreto que puede coincidir con el perfil público o contradecirlo. Una facción cuyo perfil público apoya candidatos mayores y conservadores puede tener una agenda oculta que le da puntos si resulta elegido un candidato joven y reformista. Esa contradicción potencial es el motor de la deducción del sistema: observar cómo vota cada jugador, qué cartas juega y qué alianzas propone permite inferir si su agenda oculta coincide con su perfil declarado o lo contradice.
La deducción de las agendas ocultas rivales es la habilidad que más diferencia a los jugadores con experiencia en el sistema. En las primeras partidas los jugadores tienden a centrarse en gestionar su propia influencia y votar según sus intereses sin observar con suficiente atención las inconsistencias en el comportamiento de los rivales. En las partidas avanzadas, el análisis constante de qué candidatos reciben votos inesperados y qué alianzas se forman con jugadores que deberían tener intereses contrarios es la fuente de las jugadas más rentables.
La fumata blanca como condición de cierre variable
Al final de cada una de las cuatro primeras rondas del cónclave, el sistema evalúa si se han reunido las condiciones para una fumata blanca —la elección del Papa y el fin inmediato de la partida. Si el candidato con más apoyo supera un umbral de votos en esa ronda, se activa la fumata blanca y la partida termina ahí. Si no, se produce una fumata negra y el cónclave continúa una ronda más.
Esa condición de cierre variable tiene consecuencias directas sobre la estrategia. Un jugador con mucha influencia acumulada y un candidato bien posicionado puede querer que la fumata blanca llegue pronto —mientras está liderando. Un jugador que está por detrás en influencia tiene interés en alargar el cónclave para tener más rondas de ingresos antes de la puntuación final. Esa divergencia de intereses sobre cuándo debe terminar la partida genera una capa de negociación estratégica sobre el tempo del juego que no existe en los sistemas con final fijo.
Para qué tipo de grupo
Para grupos con experiencia en juegos de negociación y deducción social —The Resistance, Avalon, Coup, Sheriff of Nottingham— que buscan un sistema con más peso estratégico que los party games de roles ocultos habituales. Habemus Papam tiene la tensión social de esos juegos pero añade la gestión de influencia como capa económica que los party games no tienen.
Para grupos con afinidad por la historia religiosa y política, la ambientación del cónclave vaticano tiene una coherencia histórica bien documentada. Las cuatro dimensiones del perfil de candidato —postura, edad, personalidad, origen— reflejan los criterios reales que históricamente han determinado las elecciones papales.
El juego necesita al menos cuatro jugadores para que el espacio de negociación sea suficientemente rico: a tres el número de alianzas posibles es limitado y el juego puede sentirse menos dinámico. A cinco o seis la variedad de intereses en conflicto y la densidad de la negociación es la más satisfactoria.
Lo que no funciona
La curva de entrada para jugadores nuevos puede resultar pronunciada si no están habituados a los juegos de roles ocultos con negociación. En las primeras partidas, gestionar simultáneamente el perfil público, la agenda oculta, los ingresos de influencia y la deducción de los demás puede saturar la atención de jugadores sin experiencia en el género.
La dependencia de la calidad de la negociación del grupo significa que el juego es tan bueno como la disposición de los jugadores a negociar activamente. En grupos donde los jugadores tienden a actuar individualmente sin proponer alianzas ni comunicar intenciones, el sistema pierde parte de su dinámica central.
Veredicto de Habemus Papam
Habemus Papam es el mejor juego de negociación con agenda oculta del catálogo de Salt & Pepper Games y uno de los más originales del género en español de 2025. La influencia como recurso de doble función —moneda de poder y puntos de victoria— genera una tensión táctica genuina que los party games de roles ocultos sin economía no pueden producir. La fumata blanca como condición de cierre variable convierte el tempo del juego en una dimensión estratégica negociable. La dependencia de la calidad de la mesa y la curva para jugadores nuevos son sus límites reales. Para grupos de cuatro a seis con experiencia en deducción social y disposición a negociar activamente, es compra inmediata.
¿Estás de acuerdo con la puntuación?
Puntuación del blog: 8.1/10
Sé el primero en votar esta reseña